
el gato se durmió sobre la cama. es una buena frase para empezar una historia, una cuando no se tiene nada que decir, una cuando ya todo parece una repetición de una repetición del día anterior.
ni siquiera tengo un gato. un gato negro de ojos verdes que me mirase mientras me tiendo en esa cama frívola de mi existencia diaria, a contarme las arrugas, a sentir la grasa bajo mi piel, a notar todo lo que no tengo.
el gato se durmió al borde de la cama de otra persona.
ronroneo con su espiración al mismo ritmo de su dueño.
el gato se acurruco aun lado de sus piernas y observo como un extraño le besaba la blanca piel de las aureolas de sus orejas.
hoy que te he escuchado, te he visto, supe que eras como un ato. inexistente. imaginario. y yo las sordas paredes que vieron como besabas la banca piel del cuerpo de una otra que no esta en ninguna parte.

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