
la comparacion con la objetividad empirica de la realidad.
suena lindo.
suena sano.
suena... inmensamente cruel.
enq ue medida estamos listos para poder ver la realidad de lo que nos circunda, sin que se nos clave una fria estaca de hielo y dudas.
claro siemrpe se conocen las reglas del juego. aun asi en un minuto completamente lucido y racional tomas todas las sogas que te atan y decides tiraralas al vacio, a ese pozo inmenso qiue te invade el alma a diario, esa cordura tan enormemente demencial, que te a asfixiado hace tres mil horas, minutos segundos, en un silencio de puente nocturno y abandonado, y las dejas caer en un rio que pareciese estar hecho de g3elatina rozada, solo caen , no se hunden.
las sogas aun stan ahi, te miran desde lejos como calamares que luchan por volver a aferrarse de tu cuello, y te arrojan cada vez contr el asfalto humedo de la eterna noche que atraviesas.
si comparar la relaidad con l ailusion pasmada de la ingenuidad casi perdida pero que se oculta tras la fachada de mansion victoriana.
hoy no hay historias en mi cabeza, hay una ilusion enfermiza, un deseo frustrante, una ansia de la piel, de los ojos de la existencia misma , porque el golpe contra la pared, no fuese tan duro.
que fuese por ultimo un ahabitacion de oligofreniko acolchada entre plumas, donde grabaria nuestros nombres inexistentes.
no me arrepiento de nada.
contrastre de realidad.
lindo.
bonito.
sadico.
milton tenia razon. solo dejare caer esta enorme bolsa de ladrillos, cinco minutos sobre el mar de gelatina antes de que mi tren nocturno pase como todas las noches.