Le petit folie

aqui solo hay unas cuantas palabras... sacadas de este rincon de mi mente se las regalo a quien quiera leerlas... a quien se atreva a tratar de entrar en este sitio, sin emitir juicios, y sin perder la cordura. un regalo a quien como yo, se alimente tambien de las lagrimas

C'est moi

C'est moi
narcisa

domingo, 13 de mayo de 2007

pesadillas de verano


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Pesadillas de verano

Alcoholismo, pienso en las campañas, en las fotos de los diarios, en la mujer de escote pronunciado y tetas de silicona que aparece en el comercial de cerveza, en el letrero de la parroquia San Alberto de Sicilia donde se invita a la reunión de alcohólicos anónimos, lo paradójico es que la gran parte de la gente que ahí se reúne ha decidido dejar de ser alcohólicos.

El alcoholismo es crónico reza, algún manual enciclopédico sobre adicciones.

Cuando era niña, el trago me parecía un juego, una travesura. Mi padre solo bebía en las fiestas que luego de mi nacimiento fueron muy pocas. Me recuerdo untando los dedos en un vaso de menta un día de cumpleaños, con los pies empinados dentro de mis zapatos rosados.

Cuando mi madre volvió a casarse. Recién entendí lo que era el alcohol, en su máxima expresión. Recién me entero tambien; que el psicólogo, el psiquiatra, el juez del registro civil, y hasta el cura se lo advirtieron, esto no tenia remedio, aun así hizo lo que quiso.

Porque entonces hoy me niega mi libertad.

Porque me corta las alas, con un supuesto fin de protegerme…. ¿protegerme de que?, si ya las heridas están hechas, el insomnio ya jamás me ha abandonado, ni las pesadillas, ni el dolor de ver como alguien que al final has llegado a querer, es esclavo de una botella, y de paso tu te has vuelto esclava de los somníferos, para evitar las crisis de pánico, para controlar la rabia y la pena, todo es mas fácil con una pequeña dosis de clonazepam, alprazolam o algún relajante dado por un medico inescrupuloso.

Los heridos de guerra así nos llaman. Se encargaron de nuestros síntomas, y terminamos siendo adictos, adictos, para soportar la soledad para no pensar en los que ya no están, en los que no volverán a estar. Para olvidar las llagas de los latigazos. El miedo después de k el reloj marcaba las diez de la noche, la pena de ver a mi madre envejecida y a ti sumiéndote en la alteración de tu conciencia para olvidar tus propios dolores.

Los dolores de tu infancia, una infancia sin juegos sin juguetes puro grito, pura sangre, solo golpes, sabes en el fondo eres un hombre bueno, tu no tuviste la culpa.

Como les regalo a ti y a mama una infancia feliz, una sin miedo, sin pena, sin padres ni madres que los castiguen de la por forma, como doy vuelta el pasado para borrar las heridas de mi presente.

Hoy solo quiero dormí en paz….

Solo quiero alguien que me quiera

Tal vez mi adicción sea la tristeza…

Una tristeza genéticamente adquirida, que viaja por mis neuronas y por mi sangre y que cada día me apreta el corazón en el preciso segundo en que abro los ojos.

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