Le petit folie

aqui solo hay unas cuantas palabras... sacadas de este rincon de mi mente se las regalo a quien quiera leerlas... a quien se atreva a tratar de entrar en este sitio, sin emitir juicios, y sin perder la cordura. un regalo a quien como yo, se alimente tambien de las lagrimas

C'est moi

C'est moi
narcisa

domingo, 13 de mayo de 2007


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LOS SEGUNDOS

Hace no mucho, un alguien me dijo, que un otro le susurró al oido a un algüien, que cada segundo es interminable, imperecedero e infito.
Es extraño.
Ayer, aquella esquina estaba vacía. Esta, mi esquina vacía, desolada a pesar de las gentes, desierta a pesar de los colores, de arboles y automóviles.
Ayer sentada en la misma esquina que hoy.
Ayer una esquina vacia, gris, bajo un cielo oscuro y el viento que estremecia.
Una esquina en la que desee quedarme por puro deseo, por satisfacer el ansia incomprensible de quedarme inerte y quieta y vacía en una esquina para mirar.
Mirar como una voyerista urbana.
Mirar 2, 4, 6, 8 ,24 horas...
Mirar como cambian las gentes en solo 24 horas.
Embriagarme en el cambio de luces, rostros, colores. Como en un viaje multidinamico y sin retorno hacia el carrusel de la vida. Todo en 24 horas.
Si cada minuto tiene sesenta segundos, y cada hora tiene sesenta minutos, existen infinitamente 3.600 segundos, eternos, imperecederos, irrepetibles.
El tiempo y la vida son en simismos contradictorios.
La belleza y la vida, no son mas que el segundo que transcurre entre el brote de una lagrima desde mis ojos, hasta el segundo final en que cae hacia el asfalto. Un segundo unico, indemne a la muerte. Un segundo irrepetible pero infinito es la fuente de toda la belleza de mis lagrimas.
Asi es la felicidad, y asi el sufrimiento. Bellos. Bellos y eternos. Existiendo uno dentro del otro en segundos infinitos, interminables, imperecederos en el recuerdo. Unidos como dos amantes en vela a la luz mortecina de la noche mas profuga.
Como aquel dia, cuando monte por primera vez en bicicleta y mientras tú, me empujabas corriendo atras mio, y yo sintiendo el viento en mi cara, creía que todo era posible. Fue entonces cuando dejé de tener miedo. Yentre más rapido ibamos más feliz me sentía, mas fresco se hacia el viento en mis mejillas, golpeando mi rostro. Y comenze a reir. Reia. Reia a carcajads, como sólo podemos reir cuando aun somos niños, nunca me percate cuando me soltaste, no alcanze a notar cuando ya no estuviste, cuando comenze a andar sola.
Pensaba entonces que nunca podria caerme.
Ahora de vuelta a la misma esquina. Hoy que de vuelta hay un sol gigante que me quema el cuerpo y los ojos. Hoy en la esquina vacía, hay montones de gentes, bañandose en un sol rojo, hermoso y brillante.
Quizas esa ha sido mi historia.
24 horas en una esquina vacia fria, gris y desierta. un paseo en un tiempo que parecia infinito. un segundo para salir del carrusel y sentir al fin la belleza infinita, del segundo infinito del un sol que ahora me baña el rostro.

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