04 diciembre 2007
#9 dream
Dear Pantxa,Estaba cachando que mis días son muy simples. Onda, me levanto, tomo la góndola, llego, me dan las catorce, tomo góndola, llego a casa y luego la tarde se esfuma con una rapidez cruel.Ahora son las veintires y me siento tan cansando. Pero ese cansancio es como desde los nervios. Es casi una ficción. Un cansancio en el alma. Una fatiga de los engranajes de mi cerebro que no se mueven, o de los pistones de mis músculos que no trabajan nada. Una paja absoluta, desde la médula de los wesos. Un estancamiento general. De hecho, una cadena montañosa debe tener más actividad que yo... La vida mirada desde esta perspectiva es entera fome. Las perspectivas cambian. La micro comienza a moverse y puede alcanzar una velocidad tal que puede terminar engañando a mi ojo y darme la sensación que la línea punteada de la autopista es una sóla línea blanca sin intermitencias proyectada hacia el horizonte. Desde aquí veo las cosas esáticas. Veo los ladrillos de la pared de las casas de la villa como ladrillos muertos. No veo una casa. No veo una villa. Veo ladrillos muertos, un cielo estático y un rebaño de nimbos mugrosos detenidos en el cielo. Siento calor, pero un calor muerto. Sin aire... y me hundo y me hundo en mí mismo.Lo otro es que estos dós días (lunes y martes) he soñado con lugares y personas que nunca antes habìa visto en mi vida. Lo más sorprendente es que en ambos sueños yo podía mantenerme estático en el aire si quería. En un sueño yo flotaba muy cerca del suelo (no podía elevarme mucho) y para desplazarme debía hacer los mismo moviemientos que hago cuando nado bajo el agua. Y en el último sueño, yo estaba sobre un andamio muy frágil que terminó por romperse y desarmarse, y en vez de caer me mantuve en el aire de la mano de una persona. Son lugares tan especiales. Uno era una especie de auditorio (o teatro) muy viejo y destruído con una puerta lateral que daba a un sendero que se perdía en un campo. El otro era una quebrada llena de rocas redondeadas y gigantescas, de color claro, con una posa de agua y un río que corría entre muchos bolones. Extraño esos lugares donde nunca he estado, y extraño a toda esa gente que estaba ahí y que nunca he visto. Estos dos días he despertado con una pena negra. Una pena muy amarga que se va disipando conforme me incorporo a la realidad de mi nuevo día y poco a poco el recuerdo de lo soñado comienza a desvanecerse. Ahora me voy a ir a dormir, y espero volver a esos lugares donde disfruto tanto el sólo hecho de aparecerme y ponerme a jugar con un atado de personajes que aquí no existen, en esos lugares tan raros que tampoco existen y de donde me da tanta pena regresar para volver aquí donde todo sí existe, y la gente que conozco también existe.Eso no más.Nicochino
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