Le petit folie

aqui solo hay unas cuantas palabras... sacadas de este rincon de mi mente se las regalo a quien quiera leerlas... a quien se atreva a tratar de entrar en este sitio, sin emitir juicios, y sin perder la cordura. un regalo a quien como yo, se alimente tambien de las lagrimas

C'est moi

C'est moi
narcisa

domingo, 18 de noviembre de 2007

El cuarto


Los labios se unieron. En el silencio de la brisa matutina que les llegaba desde la ventana entreabierta.

Sus manos urgaron con violencia aquella piel tan conocida.

Sintiéndose como nunca antes lo habían hecho. Sus cuerpos se entrelazaron fundiéndose en la carne de sus entrañas. Penetrándose como óleos y aceites lascivos en las palmas de las manos, en la piel, en la punta de los dedos. Gimiendo, en una sola voz ahogada entre aquellas sabanas de algodón egipcio.

Recordó aquel viaje. ¿hace cuanto hacia de eso? recordó la promesa que había brotado inconscientemente de aquellos labios que ahora mordía con rabia.

Cuanto mas podría durar eso. ninguno de los dos lo sabia.

Sin abrir los ojos. puso los pies en aquel suelo demasiado frió. ¿ Es que acaso se había dormido? ¿cuanto tiempo había pasado?

Cuando cayó la primera lágrima, supo que la decisión estaba tomada.
No lloraría. si se lo permitia sabría que las dudas infectarían lo que iba a realizar.

Levanto la rubia cabeza y se acerco despacio a la ventana de aquel segundo piso. aquella ventana de bordes amarillos cubierta por blancas cortinas de lino.
Dios como añoraba aquellos días. ¿porque no permitirse un ultimo lamento?.

Parecía tan cercana que el terror se apodero de ella. Pero la primera lágrima había caído y la decisión estaba tomada.

Se levanto de aquel camastro mientras, el dormitaba tranquilamente con los ojos cerrados. En silencio murmuro un Perdón, que le sonó demasiado falso.

Miro aquel cuerpo fuerte que dormitaba semi desnudo;respiraba suavemente.
Era el momento.

Apretó sus dedos pequeños contra su boca. Demonios cuan débil era aun.

Apretó con fuerza para no gritar, para no pedirle que la detuviera. Para no decirle que le amaba, que a pesar de todo le amaba y lo haría siempre. Para no encararle y escupirle en el rostro que todo seria por su causa.

Para no reconocer que apesar de todo siempre le esperaría. Que mas allá de su silencio, le esperaría. Allí, en ese lugar donde los gritos no suenan, donde las lágrimas caen del suelo al cielo, donde el fuego es hielo y la nieve es el tibio calor de un aliento.

En aquel mundo que solo existe detrás de los espejos. Recordaba habérselo mencionado. Entonces El dijo Pequeña has enloquecido, sin notar la angustia de sus ojos suplicantes.

Noto como aquella primera lágrima se unía a un hilo de sangre. Debía darse prisa.

¿cuanto tiempo había pasado? aun mantenía su mano pequeña sobre su boca rosada, muda, encadenada como un libro de secretos que debía ocultar antes de que fuese demasiado tarde.

Con un grito ahogado y sus dedos clavando las uñas rojas en su boca, contuvo el deseo de tenderse sobre esa piel cálida y morena que la había acompañado por este viaje tormentoso y extasiante. Reprimió el deseo salvaje de tenderse sobre ella y amarle una vez mas.

Reprimió el deseo de acercarse y despedirse.
Posar por ultima vez su boca sobre aquellos labios duros y carnosos. Aquellos labios que tanto placer y dolor le habían provocado.

Se volteo para no seguir deseando.
para no albergar mas esperanzas. Pues sabia que las esperanzas ya habían muerto. aquella noche lo había descubierto.
Y ahora...
la ventana estaba tan cerca.

contó sus pasos para no pensar. Uno. Dos.. Tres...

Solo unos minutos y todo terminaria.

solo faltaban unos pasos, tres ... cuatro... y entonces cayó.

Cayó sin previo aviso a aquella madera demasiado helada, mientras la brisa de aquella ventana de cortinas de lino egipcio la miraba impávida, casi burlándose de ella.

Cayó encogiéndose como una larva, como un feto, como un bebe abandonado en la calle.

La navaja también cayó de sus manos.

Se llevo los puños al estomago mientras aquello que llevaba dentro la atacaba sin detenerse estiro las piernas y las manos espasmódica mente para volver a recogerlas con un gemido de dolor. Y el llanto broto de sus ojos grises.

Entonces sintió aquel breve murmullo.
No. No podía creerlo. No se lo permitiría.
Sintió como su pulso se aceleraba.
Una mezcla de miedo y curiosidad la penetro.
No no podía permitírselo. Si tan solo volvía a interesarse jamás lograría llegar al borde de la aquella ventana amarilla.

el dolor era cada vez mas intolerable. trato de respirar. fijo sus ojos en aquel cielo tan blanco que le atormentaba.

Dios solo faltaban un par de pasos. trato de no gemir.

entonces sintio su voz...Pequeña, has vuelto a salir de la cama, y entonces sintió como aquellos brazos la envolvían. cerro los ojos. ni siquiera hablo. yano sabia lo que sentia, solo podia sentir el calor de aquellosbrazos por mas que desease huir de ellos, por mas que ... y se aferro a su cuello ocultando su rostro, sintiendo aquela roma, que la poseia.

Pequeña vuelve a la cama.

Seco con sus manos fuertes las lágrimas y la envolvió entre las mantas de aquel camastro. y sin mirarla se acerco a la ventana de marcos amarillos. Pequeña cualquier día tomaras un resfrió dijo y junto aquellas persianas de escape, asegurandolas con fuerza, mientras su mirada perdida en ellas se confundia entre el llanto, que el ya habia dejado de oir hace años.
volteo a mirarla.
Pero ella, ella ya estaba lejos... lejos de el, y de aquella salida de escape, que siempre terminaba cerrándose al ultimo momento.

¿Cuantas veces lo intento?. No lo se.
Nunca llegue a preguntarle. No alcancé a preguntarle.

1 comentario:

Mar... dijo...

yapo.... ahora que te pasis por el mio po!!!!

te kelo...

bye